El Estudio

Espacio de trabajo

Ya desde que nacemos nuestro entorno nos genera cierta inercia que se acaba convirtiendo en prisa por conseguir que nuestro bebé mire, sonría, se siente, gatee, camine…, algo que siendo adultos voluntaria e inconscientemente continuamos y sin darnos cuenta un día nos encontramos formando parte del mercado laboral para hacer lo que se espera de nosotros, aunque no siempre coincida con lo que realmente nos guste.

Como consecuencia entramos en el “hábito”, olvidando lo realmente importante: dirigir y sentir nuestra propia vida, con lo que vamos renunciando a las pequeñas que a la vez son las grandes cosas como: sentir nuestro propio cuerpo. Y antes o después un día nos sorprende un dolor de espalda o de rodilla o quizás de hombro, y a partir de aquí es cuando surgen dos posibilidades:

O bien te responsabilizas de ti mismo y buscas colaboradores con soluciones varias para mantenerte lo mejor posible y empiezas a cuidarte, o te inicias en coleccionar dolencias incluso con la participación de algún que otro profesional y rápidamente entras en un tirabuzón que se acaba justificando como “hacerse mayor” a lo que se suele añadir…¡antes no me pasaba!, o, ¡no se que ha pasado, no he hecho nada!

Así que cuanto antes tienes que preguntarte:

  • ¿A que grupo quieres pertenecer?
  • ¿Es suficiente preocuparte de ti ó además tienes que comprometerte?
  • ¿Acaso invertir en ti no es un “bien añadido” y el más seguro?
  • ¿Acaso lo que haces y como lo haces no resultaría más fácil si antes descubres en ti una mejor versión?

Nos movemos por inercia, olvidando los efectos de la gravedad sobre nuestro organismo, pero si la utilizáramos a nuestro favor, podríamos evitar o al menos retardar sus consecuencias. Habitualmente no atribuimos nuestros “dolores mecánicos” a la acumulación de horas de mal uso de nuestro organismo.

Realmente cualquier movimiento que realizamos es tridimensional y nos afecta de manera directa e indirecta por la multitud de interconexiones ya que no somos partes aisladas, y cuando llega desafortunadamente el malestar acaba afectando y no positivamente a lo que sentimos, pensamos y hacemos.

Nuestro trabajo consiste en ayudarte a descubrir y aplicar un método para el uso de tu movilidad.

Como consecuencia e indistintamente de tu procedencia y necesidad siempre mejoras puesto que “conoces y te conoces”, incluso aprendes a detectar y prevenir.
Para ello disponemos de recursos y metodologías diversas complementarias y no excluyentes, considerando que lo importante eres tú y el resultado. No olvidemos que además de asistir al cuidado de tu salud, puedes mejorar tu rendimiento deportivo, tu imagen, tus sensaciones, tus hábitos…En definitiva, que puede ser el primer paso hacia tu felicidad.

Entrada
Área de trabajo
Recibidor
Mesa de reuniones
Máquina para trabajar la postura
Sala de reuniones
Habitación
Aseo
Materiales de trabajo